lunes, 11 de julio de 2011

Doble Moral 2.0

La opinión es una percepción de la realidad, y como tal tiende a distorsionarse. Porque no existe una misma percepción desde distintos ángulos, ni existe un mismo ángulo desde el que mirar.

Es por eso que mucha veces damos por verdaderas cosas que o bien nunca lo fueron, o bien lo han dejado de ser. Y ¿No es nuestra responsabilidad como seres pensantes mantener nuestra percepción lo más fiel posible a la realidad? Lo es, sin duda. Salvo que vivas tan estancado en tu propio mundo subjetivo que te sea imposible salir de él.

Al hablar de distintas percepciones nos introducimos en arenas movedizas porque, ¿Existe una sola verdad al servicio de muchos puntos de vista? o ¿existen varios puntos de vista para distintas realidades? A priori podríamos decir que la verdad es una: El niño se cayó del columpio. Pero si varias opiniones contrapuestas dicen o piensan cosas distintas (El niño se cayó del columpio porque su madre le impulsó muy fuerte; El niño se cayó del columpio porque no tenía fuerza suficiente para agarrarse), la verdad última no es la misma, aunque lo parezca.
Y aquí es donde entran los baremos de apreciación de cada individuo, dónde prefiera colocarse. Culpar al niño de su caída, o culpar al agente externo que la produjo. En todo caso el niño acaba en el suelo y parece que distintos puntos de vista conforman una verdad más completa. ¿No sería entonces lo correcto buscar una verdad más completa en lugar de sólo partes de ella que podemos tomar como un todo? Sería más correcto, porque se acerca mucho más a la verdad. Tomar las partes como un todo es un error, porque no podemos basar razonamientos en falacias, es decir, en silogismos que no tienen una base sólida y real.
"Cuanto más queso, menos queso" Pero sabemos que no es así, porque otros silogismos revisados y más veraces así lo dicen.

Se da también el caso de aquellos que pretenden, de forma intencionada, manipular la verdad en su propio beneficio para alcanzar un objetivo que sólo ellos conocen, (pues es difícil ahondar en mentes retorcidas).
Éstos buscan a través de falacias legitimar una verdad que sólo responde a pensamientos verdaderamente dogmáticos, e incluso tratarán de justificarla hasta el extremo, creando una situación inestable en la que el interlocutor o interlocutores tendrán que decidir si negarse a aceptar falacias por verdades o callar para evitar la confrontación. Pero el silencio no legitima una falacia, sólo demuestra un respeto, que en la mayoría de ocasiones no es devuelto.
Es aquí donde encontramos la doble moral. Una doble moral que me mantiene a tu lado mientras yo acepte tus verdades como absolutas, y me aleja cuando no puedo estar de acuerdo por mucho que lo intente. Una doble moral que perdona mis errores cuando te idolatro y arremete contra los mismos cuando no soy capaz de callarme. Tu doble moral. Esa que te permite justificar todas y cada una de las falacias en las que caes con excesiva frecuencia, manteniendo una venda en tus ojos que nunca llegará a caer. Porque tergiversar el presente y el pasado no cambia los hechos, sólo tu percepción de ellos y filosofar nunca te convertirá en filósofo.
Porque aferrarme a un presente sin pasado no cambia los hechos, sólo mi posición ante ellos y filosofar, por mucho que me empeñe,  nunca me convertirá en filósofo.

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