martes, 12 de julio de 2011

Sofía

A Sofía no le gusta soñar. Sofía se sienta en su silla a observar el mundo a través del ordenador. Observa y piensa, reflexiona. A veces tiene recuerdos, unas veces de su infancia, otras más remotos incluso. Recuerda, por ejemplo cuando estaba en el vientre de su madre.
A Sofía no le gustaba el vientre de su madre, cualquier otro bebé se habría encontrado cómodo, pero ella no. En aquel lugar había demasiado ruido. El sonido hipnótico del corazón de su madre no le dejaba pensar, y cuando hablaba resonaba todo y Sofía empezaba a sentir que no cabía y quería salir, pero no encontraba la salida. A veces, cuando su madre cantaba Sofía se sentía mejor, a Sofía le gusta la música y su madre cantaba muy bien. Pero lo hacía pocas veces, normalmente cuando estaba sola, y el resto del tiempo Sofía trataba de pensar, de encontrar respuestas a múltiples preguntas, pero en aquel vientre no había respuestas.
Hay veces en que Sofía se sienta en el alféizar de la ventana a buscar recuerdos en su memoria y se divierte intercambiándolos y reordenándolos de forma aleatoria. Como aquella vez que se subió a un delfín y recorrió la costa divisando caballos saltando sobre las olas en el horizonte mientras auqel pequño grillo la seguía tocando una triste melodía con su piano.
Sofía no sabe amar, sólo sabe observar. Mira a través de las fotografías, escudriñando los sentimientos de aquellos a los que ve tras éstas guiñando el ojo mientras lo colocan en una cámara. A veces cree ver amor en ellos, pero éstas son las menos, la mayoría de las veces se asusta y entonces vuelve a su ventana y comienza a jugar con su memoria.
A Sofía le gusta pasear, pero no cuando hay demasiada gente a su alrededor. Sus voces resultan demasiado irritantes, sus pasos suenan arrítmicos, estruendosos. Pero en los amaneceres de Domingo, cuando apenas hay gente por la calle, sube la colina que hay detrás de su casa, la que se ve desde la ventana. Escala y escala, porque no quiere utilizar el camino, entonces se sienta en lo alto de una roca, cierra los ojos y grita.

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