lunes, 9 de mayo de 2011

El sabor del recuerdo.

No suelo ser yo la que se acerque a los hombres. No por ninguna razón en especial, simplemente hay pocos que llamen mi atención. Y en este caso no fue el hombre en sí mismo. Fue su manera de observar el vaso. Sentado en un taburete que ofrecía escasa confianza, levemente iluminado por la lámpara de tulipa roja y mirando fíjamente su bebida con un aire entre reflexión y deseo.
-Disculpe, ¿Permite que le moleste un momento?
-¿Eh? Oh perdone estaba distraído. Siéntese, ¿Puedo invitarla a una copa?
-No gracias, es usted muy amable, sólo quería preguntarle qué es lo que está buscando en el fondo de ese vaso, si no le parece demasiado atrevida mi pregunta.-Sonrió
-Le responderé sólo si acepta mi invitación.
-Está bien, -Me dirigí al camarero- Un Dry Martini por favor
Servida la bebida comenzamos una amena charla en la que poco a poco fue desgranando una historia sobre viejas amistades en un bar que ya no existe. Un lugar de ua importancia suma para mi interlocutor, aunque de toda la conversación lo que aún perdura en mi mente es una frase que dijo: "Lo que busco en el fondo de este vaso es el sabor del wishky que bebía allí. Trato de saborearlo hasta que se dibuje en mi memoria el recuerdo. Pero me es imposible, porque no hay sabor como aquel".

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