Muchos de los que me conocen me habrán oído hablar de la teoría de las uñas. Que pocas veces explico porque yo mismo tengo muy poca certeza de su verosimilitud o validez científica. Sin embargo nunca me ha fallado (hasta ahora) y en mi concepción absurda del conocimiento, mientras nadie sea capaz de quitarme la razón (o nadie se moleste en hacerlo) mantengo mis ideas como están.
La teoría de las uñas es sencilla, consiste en equiparar cómo de válida o interesante es para mí una persona a la longitud de sus uñas. Es decir, cuanto más largas, más interesante me resulta la persona. No es un fetiche, aunque quien bien me conoce sabe que doy cierta importancia a las manos de una persona en lo que a sensualidad se refiere, pero no van por ahí los tiros. Simplemente es que ha coincidido así. Todas las personas que me han supuesto un reto mental o emocional, aquellas que me han resultado verdaderamente interesantes tenían las uñas largas.
Ciertas pseudociencias identifican la uña perfecta con aquella que ocupa exactamente la mitad de la última falange del dedo. Yo considero esto igualmente. Para mí esa es la uña perfecta. A partir de ahí a más larga más interesante, a menos larga menos interesante. ¿Absurdo? Desde luego... Pero que alguien me demuestre que me equivoco. A fin de cuentas como todo razonamiento inductivo es obvio que es erróneo.
No confundir uñas cortas con uñas mordidas. Las uñas mordidas pueden igualmente ocupar la parte de falange ya explicada y no sobresalir por el extremo final del dedo. Las uñas largas pueden ocupar esta parte de la falange digital y sin embargo sobresalir o no. La clave está en dónde empieza la uña, no donde acaba.
Por último decir que coloco esta vez la imagen abajo para evitar al lector estar mirándose las uñas mientras lee esto. Y dicho esto adelante lector, compara tus uñas con las de la imagen, y si te place coméntame de qué tipo son las tuyas.

8!!
ResponderEliminarNo logro decidirme...
ResponderEliminar5! Soy Alex, por cierto XD
ResponderEliminar8!
ResponderEliminar