Yo, un niño con aires de grandeza
tú, una niña sin nada más
el destino y la sutileza
satírica del quizás.
Yo, jugando lo que había
tú, jugando a ser mayor
las prisas, los errores
y no saber decir adiós.
Yo, un hombre acorralado
tú, sabiendo ser tu misma
los llantos, la siesta
y el sabor a despedida.
Yo, jugándome el destino
tú, jugando a ser mayor
las prisas, los errores
no querer decir adiós.
Yo, muriendo de solo
tú, pasando de todo
mentiras, creencias
y el pozo sin fondo.
Yo, pidiendo clemencia
tú, jugando a ser mujer
el tiempo y el olvido
y la falta de placer.
Yo, sabiéndome solo
tú, estando con él
él estando contigo
y yo, soñando volver.
Yo, odiando el destino
tú, viviendo sin sed
el tiempo, el olvido
vencerán otra vez.
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