Tengo en el cuerpo encerradas
dos pasiones enemigas
dos amores, dos heridas
amárgamente enfrentadas
El humo caliente y amigo
que adorna poemas y letras
y calma pasiones eternas
de las que siempre es testigo
Las notas que fluyen amables
desde el pecho a la cabeza
con la dulce sutileza
de los cantos celestiales
La batalla interminable
por vencer en mi garganta
inclinando la balanza
siempre a partes iguales
El corazón dividido
del adicto a dos amores
dos placeres, dos pasiones
del poeta sin sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario